Clínica Dental Raquel Arribas

Ortodoncia infantil: cuándo llevar a tu hijo y qué tratamientos existen

La primera revisión de ortodoncia infantil se recomienda hacia los 6 o 7 años, cuando empiezan a salir los primeros dientes definitivos y todavía conviven con los de leche. En esta etapa el ortodoncista puede comprobar si el paladar y la mandíbula crecen como deben mucho antes de que un problema se haga visible. Llevar a tu hijo a tiempo sirve, sobre todo, para hacer un seguimiento: en la mayoría de casos el aparato llega más adelante, cuando es el momento óptimo para corregir.

En la Clínica Dental Raquel Arribas valoramos la ortodoncia de los más pequeños desde la primera visita de odontopediatría, tanto en Salt como en Vilablareix. En este artículo te explicamos a qué edad conviene la primera revisión, qué señales debes vigilar en casa, las dos fases del tratamiento y qué aparatos usamos con los niños.

¿A qué edad debe ir un niño al ortodoncista?

La edad de referencia para la primera revisión de ortodoncia es entre los 6 y los 7 años. Es la edad que recomiendan las principales sociedades de ortodoncia porque coincide con el inicio de la dentición mixta, el periodo en que el niño tiene a la vez dientes de leche y dientes definitivos. Los huesos maxilares todavía están creciendo, y esa es justamente la ventana que permite guiar el crecimiento con tratamientos sencillos.

Esto no significa que la mayoría de niños de 6 años necesiten aparato. En la primera visita el ortodoncista hace una exploración, revisa cómo están saliendo los dientes definitivos y, si todo va bien, propone un seguimiento periódico hasta que llegue la edad de tratar. Detectar una alteración del crecimiento en esta etapa permite resolverla con un aparato pequeño y pocos meses de tratamiento, en lugar de esperar a la adolescencia, cuando la corrección suele ser más larga y compleja.

En nuestras clínicas integramos esta valoración dentro de la revisión de odontopediatría en Salt y en Vilablareix. Cuando exploramos la boca de tu hijo en busca de caries y revisamos su higiene, también observamos la erupción, el recambio dentario y la mordida, de modo que, si hay que derivar al ortodoncista, lo detectamos pronto.

Señales que conviene vigilar

Muchos padres llevan al niño a revisar cuando ya ven los dientes torcidos, pero hay señales más tempranas que vale la pena tener en cuenta. Si observas alguno de estos puntos, pide una valoración aunque tu hijo sea pequeño:

  • Mordida cruzada o abierta: los dientes de arriba y los de abajo no encajan bien al cerrar la boca.
  • Apiñamiento o demasiado espacio: dientes que salen girados, montados o con separaciones grandes.
  • Respiración por la boca: el niño respira a menudo por la boca, duerme con la boca abierta o ronca.
  • Chuparse el dedo o el chupete después de los 3 o 4 años: mantiene el hábito y puede afectar a la posición de los dientes y al paladar.
  • Dificultad para masticar o hablar: le cuesta morder ciertos alimentos o pronunciar algunos sonidos.
  • Pérdida prematura de dientes de leche: un diente de leche que cae antes de tiempo por caries o golpe puede bloquear el espacio del definitivo.
  • Mandíbula desviada: al cerrar, la mandíbula se desplaza hacia un lado.

Ninguna de estas señales es motivo de alarma por sí sola, pero todas son motivo de consulta. Cuanto antes se valoran, más fácil resulta guiar el crecimiento en la buena dirección.

Fases: ortodoncia interceptiva y correctiva

El tratamiento de ortodoncia en niños suele dividirse en dos fases, según la edad y lo que haya que corregir.

Primera fase: ortodoncia interceptiva

La ortodoncia interceptiva se realiza mientras el niño todavía está creciendo, por lo general entre los 6 y los 10 años. Aprovecha que los huesos maxilares son flexibles para corregir problemas de espacio y de mordida antes de que se agraven. Con aparatos sencillos se puede ensanchar el paladar, crear sitio para que los dientes definitivos salgan bien colocados o corregir un hábito como chuparse el dedo.

El objetivo de esta fase es guiar el crecimiento y evitar que un problema pequeño se convierta en un caso complicado. En muchos niños, una interceptiva bien hecha reduce la duración del tratamiento posterior o incluso evita tener que extraer dientes más adelante.

Segunda fase: ortodoncia correctiva

La fase correctiva llega cuando ya han salido casi todos los dientes definitivos, hacia los 11 o 13 años. Aquí se colocan los brackets o los alineadores para alinear los dientes con precisión y terminar de ajustar la mordida. Es la fase que la gente asocia con «llevar aparato» y suele durar entre uno y dos años.

No todos los niños pasan por las dos fases. Los hay que, con un buen seguimiento, solo necesitan la correctiva en la adolescencia, y los hay que, con una interceptiva a tiempo, se resuelven sin necesitar mucho más. El ortodoncista decide cada caso según el crecimiento y las necesidades del niño.

Ortodoncia infantil

Tipos de aparatos para niños

Los aparatos de ortodoncia infantil van mucho más allá de los brackets metálicos de toda la vida. Estos son los más habituales:

  • Expansor palatino: un aparato fijo que se ancla al paladar y lo ensancha de forma progresiva. Se usa sobre todo en mordidas cruzadas y cuando falta anchura para que quepan todos los dientes. Funciona muy bien en niños porque el paladar aún no se ha soldado del todo.
  • Aparatos removibles: placas que el niño puede quitarse para comer y cepillarse los dientes. Sirven para correcciones concretas y para corregir hábitos.
  • Mantenedores de espacio: cuando se pierde un diente de leche antes de tiempo, este aparato reserva el sitio para que el definitivo pueda salir donde le corresponde.
  • Brackets: en la fase correctiva son la opción más versátil para alinear los dientes definitivos. Los hay metálicos y estéticos.
  • Alineadores transparentes: férulas a medida, casi invisibles y removibles, pensadas para adolescentes responsables con su higiene. Son la misma filosofía de la ortodoncia invisible para adultos, adaptada a bocas en crecimiento. Si quieres hacerte una idea del coste de esta opción, tenemos una guía sobre el precio de la ortodoncia invisible.

La elección del aparato depende del diagnóstico, la edad y la colaboración del niño. En la primera visita te explicamos qué opciones son viables en su caso y por qué.

Ortodoncia infantil en Salt y Vilablareix

En la Clínica Dental Raquel Arribas hacemos ortodoncia infantil en nuestras dos sedes de la comarca de Girona. Llevamos más de 10 años tratando niños, y a muchos de los pacientes que vimos de pequeños los seguimos hoy ya como adultos, algo que nos da una visión del crecimiento de cada boca a lo largo del tiempo.

La primera visita del niño es corta y amigable: hacemos una exploración completa de su boca, revisamos la erupción y la mordida y te orientamos sobre si conviene solo hacer seguimiento o iniciar un tratamiento, siempre con un lenguaje claro y sin prisas. Nuestro equipo cuida de forma especial que el niño se sienta cómodo en cada visita, porque un niño que vive el dentista con naturalidad será un adulto que se cuida sin miedo. Además de la ortodoncia, en ambas sedes cubrimos el resto de tratamientos que una familia puede necesitar a lo largo de los años, desde la odontopediatría hasta los implantes dentales.

Puedes pedir hora para la valoración de ortodoncia en Salt o de ortodoncia en Vilablareix:

  • Clínica de Salt: Carrer del Dr. Castany, 59, 17190 Salt (Girona). Teléfono: 603 017 047.
  • Clínica de Vilablareix: Ctra. de Santa Coloma, 59, 17180 Vilablareix (Girona). Teléfono: 659 572 995.

Preguntas frecuentes

¿No es demasiado pronto a los 6-7 años? No. La revisión de los 6 o 7 años es preventiva: sirve para comprobar cómo crecen el paladar y la mandíbula mientras todavía se pueden guiar. El aparato, si hace falta, suele llegar más adelante. Muchas alteraciones detectadas a esta edad se corrigen con aparatos sencillos, mientras que si se esperan a la adolescencia a menudo requieren tratamientos más largos.

¿Mi hijo necesita ortodoncia? Solo lo puede confirmar una exploración. Algunas señales que vale la pena revisar son el apiñamiento, la mordida cruzada, la respiración por la boca o hábitos como chuparse el dedo pasados los 3 o 4 años. Si detectas alguna, pide una valoración. Si no, la revisión de los 6 o 7 años es el momento natural para comprobarlo.

¿Qué es la ortodoncia interceptiva? Es la primera fase del tratamiento, que se realiza mientras el niño todavía crece (habitualmente entre los 6 y los 10 años). Aprovecha la flexibilidad de los huesos maxilares para corregir problemas de espacio y de mordida de forma temprana, guiar la salida de los dientes definitivos y, en muchos casos, simplificar o acortar el tratamiento posterior.

¿Pueden los niños llevar alineadores? Sí. Existen alineadores transparentes diseñados para adolescentes, siempre que el paciente sea responsable con el uso y la higiene, ya que hay que llevarlos muchas horas al día. En niños más pequeños o en casos concretos, suelen ser más adecuados otros aparatos como el expansor palatino. Lo valoramos en cada caso.

¿Cuánto dura el tratamiento? Depende del caso y de la fase. Una ortodoncia interceptiva puede durar unos meses, mientras que la fase correctiva con brackets o alineadores suele durar entre uno y dos años. Después puede hacer falta un retenedor para mantener el resultado. En la primera visita te orientamos sobre los plazos de tu hijo.

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